Existen diferentes formas de abordar la formación online.
Las posibilidades que ofrece el e-learning hacen que no exista una única forma
de plantear los cursos. Si analizamos la oferta de cursos y metodologías del
mercado observaremos una variedad metodológica dependiendo de la importancia
que se de en el proceso a la tecnología, al profesor, al alumno, a los
contenidos o a la interacción entre iguales.
Nos encontramos con propuestas en las que existe un
contenido multimedia y un apoyo tutor de tipo reactivo o bajo demanda;
propuestas en las que existe un profesor que imparte clases en tiempo real o
graba sus conferencias en vídeo equiparando el e-learning a clases magistrales;
nos encontramos propuestas en las que existe una planificación semanal de
actividades de obligado cumplimiento; en otras el alumno tiene total libertad de
horarios y de actuación y también nos encontramos propuestas en las que el
alumno se enfrenta en solitario a la acción formativa mientras que en otros
casos se forman grupos de trabajo. La combinación de estos elementos o la
elección de un modelo pueden depender de muchos factores, pero no debería ser
fruto de las circunstancias o de un ahorro de costes, sino de un diseño
racional que busque conseguir los objetivos propuestos con la acción formativa.
Modelos
centrados en la tecnología:
Se caracterizan
porque su centro de atención es la herramienta tecnológica que se utiliza,
tanto si es una sóla como si se trata de la conjunción de diferentes
herramientas y también, por el papel poco importante que tendrán los otros dos
protagonistas del proceso de formación: el profesor y el alumno. El profesor se
convierte en un mero proveedor de contenidos y el segundo, en un usuario que
emplea estos contenidos cuando quiere y donde quiere. Por lo tanto, es la
tecnología, la que adquiere el papel de transmisor del conocimiento y de
facilitador del mismo. Esta excesiva importancia a la herramienta tecnológica
suele venir propiciada por ser empresas cuya actividad principal u originaria
es el desarrollo de aplicaciones software para el entorno web y que deciden
crear un entorno de formación con las últimas tecnologías pero carentes de una
base metodológica y un conocimiento de las teorías del aprendizaje que
sustenten el diseño instructivo.
Modelos
centrados en el profesor:
Si se emplean en su
variante síncrona este modelo se convierte en una reproducción del sistema
tradicional en el que el profesor continúa siendo el único referente válido de
transmisión del conocimiento, y se utilizan las nuevas tecnologías básicamente
para ampliar el alcance de las clases. Habitualmente, esto no comporta ningún
cambio en el paradigma educativo, ya que el profesor emplea las mismas
estrategias que había utilizado hasta entonces, mediatizadas por el uso de
alguna herramienta tecnológica. Un ejemplo de esto, lo podemos encontrar en el
uso de la videoconferencia o en las grabaciones en vídeo. Este medio tiene la
ventaja de permitir el acceso a la formación de personas muy alejadas
físicamente, pero metodológicamente no aporta gran cosa, dado que modifica muy
poco el método empleado hasta entonces (clases magistrales): el profesor no
varía sus estrategias de enseñanza y es muy poco interactivo. Este caso, no
deja de ser un modelo metodológico tradicional centrado en lo que el profesor
hace en un aula, siendo los alumnos meros receptores pasivos del conocimiento.
En su variante asíncrona el profesor se ayuda de materiales didácticos, trabajo
en grupo y otro tipo de actividades de tipo asíncrono (debate de casos
prácticos en foro, etc.). En este tipo de modelos no tienen tanta importancia
los contenidos ya que el peso de la acción formativa recae exclusivamente en el
profesor.
Modelos centrados en el alumno:
La mayor parte de las
instituciones que se dedican a la formación defienden que mantienen un modelo
centrado en alumno. Hay una tendencia mundialmente extendida a valorar
positivamente dejar de centrarse en la figura del profesor para hacerlo en la
del alumno. Los modelos centrados en el alumno le deben permitir ejercer la
libertad de aprovechar al máximo el apoyo que se le ofrece, de planificar su
progreso de aprendizaje y de regular su propio ritmo de trabajo. Todos los
elementos que forman parte del modelo pedagógico se pondrán a disposición de
los alumnos para que puedan gestionar su propio proceso de formación. Para optimizar
este objetivo es necesario tener presente dos puntos cruciales en la formación
por medio de la web: la calidad pedagógica y el énfasis en el apoyo
personalizado. Sin calidad pedagógica y sin un apoyo personalizado, el alumno
difícilmente podrá realizar su propio aprendizaje, ya que aunque realice un
gran esfuerzo para llevar a cabo el curso, es necesario unas pautas mínimas y
un guía que le indique que es lo que debe hacer para realizarlo.
Modelos centrados en los contenidos:
En este tipo de
modelos, también denominados auto formativos, el peso de la formación recae por
completo en los contenidos. Por este motivo los contenidos deben estar muy bien
diseñados con gran cantidad de recursos multimedia, ayudas interactivas,
refuerzo inmediato, actividades, etc., en definitiva autosuficientes. La
plataforma se convierte en un simple repositorio de contenidos. Puede tener o
no soporte tutor. Este modelo supone que el alumno desarrolla casi por sí sólo
el proceso de formación, apoyándose para ello en los diferentes materiales y
recursos que se le ofrecen. De manera puntual, este método permite realizar
consultas a un tutor, que también podría ocuparse de la evaluación de los
alumnos y de la valoración y revisión de las diferentes actividades abiertas
que pudieran plantearse. Este modelo requiere de una absoluta implicación en el
proceso de aprendizaje por parte del alumno, puesto que se desarrolla de manera
autodidacta de tal modo que el tutor existente sólo intervendría de forma
reactiva o bajo demanda. La evaluación en este tipo de programas debería
realizarse mediante algún tipo de prueba final automática porque no existe una
presencia lo suficientemente permanente del formador como para que un modelo de
evaluación continua resultara riguroso.
Modelos
centrados en la interacción entre iguales
En este tipo de modelo se apuesta por la interacción y el
trabajo colaborativo. Las virtudes de este modelo de e-learning son resultado
de la mayor motivación para los alumnos que conlleva la posibilidad de trabajar
en actividades de grupo, al tiempo que el proceso de construcción del propio
conocimiento se enriquece con aportaciones de compañeros que desempeñan su
labor profesional en campos relacionados, pero diferentes, y, por lo tanto,
pueden generar nuevas y estimulantes perspectivas para el alumno ante una misma
cuestión. Este modelo puede tener una variante síncrona o asíncrona, si las
actividades y dinámicas de grupo se desarrollan en tiempo real o bien a través
de foros u otros sistemas asíncronos.